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Un congreso recuerda el exilio mexicano de los españoles

Cuauhtémoc Cárdenas inaugura el martes en Sevilla un simposio sobre la contribución a las artes y las ciencias que realizaron los refugiados en México tras la Guerra Civil
LÁZARO CÁRDENAS. El presidente de México abrió las puertas de su país a los intelectuales españoles

ALICIA ALMÁRCEGUI

sevilla . Luis Buñuel, Luis Cernuda, Max Aub, Manuel Altolaguirre, Ramón J. Sender, León Felipe, José Gaos, Américo Castro, Luis Recassens Sitges e Indalecio Prieto son sólo algunos de los nombres de las centenares de intelectuales, artistas, políticos y científicos que se refugiaron en México huyendo de la dictadura del general Franco.

Antes incluso del final de la Guerra Civil, el entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas ya había demostrado su solidaridad con el Gobierno de la II República al que prestó ayuda desde los comienzos hasta la conclusión del conflicto.

El encargado de negocios en la embajada de México en Portugal, Daniel Cossío Villegas, fue el comisionado y el ideólogo del plan, activado en 1938, para ayudar a los intelectuales españoles. En esa temprana fecha se fundó la Casa de España en México para facilitar el trabajo de los españoles ya residentes en el país –el doctor Luis Recassens Sitges y los escritores León Felipe y José Moreno Villa, entre otros– y enriquecer el panorama cultural de México.

De hecho, como recuerda el profesor Rafael Valencia, coorganizador del congreso que analizará a partir del martes en Sevilla la ciencia, el arte y el pensamiento de los españoles refugiados en México desde 1936 a 1977, "Lázaro Cárdenas comprendió muy pronto que la aportación del exilio español podría ayudar a sus propósitos: la institucionalización del régimen surgido de la revolución que necesitaba de una reforma del pensamiento político-social como paso previo. Por eso, ofreció a los republicanos españoles la posibilidad de trasladarse al país".

La segunda oleada de refugiados se produjo poco después del final de la guerra, vía Francia. Cárdenas arbitró un sistema de ayudas para financiar la llegada de los intelectuales y sus familiares a México. Se produjo entonces una emigración masiva de intelectuales, científicos, poetas, escritores médicos, arquitectos e ingenieros, algunos de los cuales sólo pasaron unos años en el país antes de establecerse en EEUU (como fue el caso de Sender). Sin embargo, la mayoría se quedó definitivamente en México y nunca volvió a fijar su residencia en España.

Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del responsable político de esta generosa emigración, el presidente Lázaro Cárdenas, será el encargado de inaugurar el simposio que se celebrará desde este martes y hasta el viernes en el World Trade Center de la isla de la Cartuja. Organizado por las asociaciones culturales independientes A. C. Corchea 69 Producciones y la Fundación Averroes, con el apoyo de la Fundación El Monte, Agesa, la Universidad de Sevilla y la Universidad Internacional de Andalucía, el congreso, cuyo comité científico está presidido por Teresa Rodríguez de Lecea y Luis González Tamarit, ha suscitado una gran expectación. De hecho, se han inscrito cerca de 500 personas como oyentes y ha podido contar con la presencia de especialistas en el tema, como es el caso de la profesora de la UNED Alicia Alted Vigil.

El que fuera alcalde de México DF y varias veces candidato a la presidencia del país por el Partido de la Revolución Democrática (no se descarta que se presente a las próximas elecciones para arrebatar el poder a Vicente Fox), Cuauhtémoc Cárdenas, será nombrado presidente honorífico del congreso y se encargará de impartir la lección inaugural del mismo el martes a las 12.00, con una charla titulada Significado del exilio republicano español en México .

Tras esta presentación de lujo, el simposio, cuyo objetivo es dar a conocer entre el público universitario andaluz lo que supuso este éxodo, analizará varias facetas del exilio: la historia (a cargo de Alicia Alted Vigil); el mundo editorial que potenció esta edad de oro de la intelectualidad en México (José Manuel Padilla, Francisco Lira y Jesús Vigorra); la filosofía en el exilio (Teresa Rodríguez de Lecea, José Luis Abellán y Juan Fernando Ortega); el pensamiento político (Abdón Mateos); el cine (Enrique Sánchez Oliveira); el arte (Chus Cantero, Fernando Martín y Antonio Zoido); la arquitectura (Víctor Pérez Escolano); la poesía (Francisco Lira) y la narrativa (Manuel Ángel Vázquez Medel, Tomás Segovia y Dolores López Enamorado).

Además de las charlas y mesas redondas, habrá un programa de actividades paralelas en el que se proyectará el documental Lázaro Cárdenas y su época y podrá verse la película del director Luis Buñuel Los Olvidados , que desde hace unos meses cuenta con el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad.

Como broche final, la formación musical Alcaraván ofrecerá, en la Fundación El Monte, un concierto basado en el repertorio tradicional sudamericano interpretado con instrumentos originales.

La información sobre el congreso en www.fundaciónaverroes.com e info@corchea69.com

*Fuente : Diario de Sevilla digital, 13 de febrero de 2005

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"Todos eran gente de trabajo"

Cuauhtémoc Cárdenas abre en Sevilla un congreso dedicado al exilio en México de miles de republicanos españoles

SANTIAGO BELAUSTEGUIGOITIA  -  Sevilla

La derrota republicana produjo tras la Guerra Civil una diáspora de miles de personas que huyeron de España. Muchos de ellos se refugiaron en Francia, pero el recibimiento no fue dulce. De todos es conocido el destino al que muchos españoles fueron abocados en su confinamiento en campos franceses mientras eran vigilados por soldados de Senegal. Al final, miles de españoles cruzaron el charco y sirvieron con su talento a América, desde Nueva York a Buenos Aires pasando por México, Lima o Santiago. América, a cambio, les dio calor, pan y cobijo. Y los libró de la carnicería en la que la estupidez y la intolerancia hundieron a Europa.

Dentro de este exilio hubo un caso que brilló con el fulgor de la leyenda: el extraordinario recibimiento que reservó el Gobierno de México a los españoles. El general Lázaro Cárdenas (Jiquilpan, Michoacán, 1895-México, 1970), que gobernaba el país americano, ofreció a los republicanos la posibilidad de instalarse allí. Miles de intelectuales, médicos, profesores, ingenieros, cineastas, escritores, científicos, arquitectos, investigadores, juristas y trabajadores se acogieron a la hospitalidad del presidente de México.

El congreso Ciencia, arte y pensamiento en el exilio. Españoles en México. 1936-1977 se inició ayer en el auditorio del edificio Expo, en la Isla de la Cartuja. Organizado por la Fundación Averroes y la Asociación Cultural Corchea 69, el congreso, que concluirá el viernes, contó ayer con una personalidad de excepción: Cuauhtémoc Cárdenas, dirigente político e hijo del presidente que acogió a los exiliados. Cuauhtémoc Cárdenas inauguró el congreso, del que es presidente de honor. Cárdenas fue candidato a la presidencia de México en 1994 y no fue elegido por un estrecho margen. En 1999 volvió a presentarse candidato del Partido de la Revolución Democrática a la presidencia de la república.

"Siempre es muy grato estar en España con mis amigos. Siempre es muy cordial la acogida aquí", explicó Cárdenas. El político mexicano mostró su agrado por "esta invitación para participar en un congreso que trata de un tema muy cercano a los afectos familiares".

"El Gobierno de México, cumpliendo con su convicción de asilar a todo aquel que era perseguido por sus ideas políticas, abrió las puertas a los republicanos españoles. Llegaron entre 20.000 y 30.000 entre los años 1939 y 1942. Aportaron mucho porque todos eran gente de trabajo", dijo. "Quizás lo más visible del exilio español fue un grupo numeroso de intelectuales, catedráticos e investigadores que se incorporaron a las Universidades", añadió Cárdenas. "Pero también llegó mucha gente que fue a trabajar al campo, deportistas, personas que trabajaron en las fábricas y en los talleres. Ésa es una parte de la emigración -no tan a la vista pública como el intelectual reconocido, el escritor o el cineasta- que dio, sin duda, una contribución importante al país", concluyó.

*Fuente: El País, 16 de febrero de 2005